MIKEL ITULAIN (Una breve historia de la tragedia de Palestina)


PAlLESTINA

Figura 1: evolución del territorio de Palestina desde 1947

MIKEL ITULAIN / DIARIO OCTUBRE – Palestina ha tenido la mala  suerte de ser el medio con el que las grandes potencias mundiales, los supuestos dueños del mundo, han querido controlar este mundo. Me explico, la zona de Oriente Medio se reveló de vital importancia ya a principios del siglo XX y especialmente a mediados de él, cuando el petróleo estableció de forma definitiva su lugar clave en la economía y en la política mundial.

Ya el Imperio británico había tratado, y en cierto modo conseguido, introducirse en ese espacio vital. Pero no de una forma amistosa o siquiera negociadora, no, lo hizo utilizando las malas artes de la violencia, de la conspiración, de la traición, de la compra de voluntades, de la creación de desigualdades e injusticias y de la eliminación de cualquier independencia o libertad. Porque de eso se trataba, de evitar que esos países, esas gentes, fuesen independientes, que controlasen y decidiesen su futuro y sus propios recursos. Se apoyó al extremismo islámico, como el wahabismo, y se apoyó la creación de un sistema colonial en Palestina, que más tarde dio lugar al Estado de Israel. Ambos con el objetivo de someter y dividir a Oriente Medio. Esta misma política sería seguida por el mando norteamericano años después, así, en documentos de la Junta de Planificación del Consejo Nacional de Seguridad de EE.UU., se expresaba en julio de 1959:

Si elegimos combatir el nacionalismo árabe radical [los países árabes que no se someten a la voluntad norteamericana] y mantener si fuese necesario  el petróleo del Golfo Pérsico por la fuerza, un corolario lógico sería apoyar a Israel como el único poder prooccidental que permanece en Oriente próximo.30(1)

Estados Unidos, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, y una vez sus rivales se habían quedado debilitados, tomó el mando y la dirección de lo que se iba a hacer en Oriente Medio. El control de los recursos energéticos de esta zona por parte de la élite estadounidense no era por una necesidad de su país, al que le sobraba crudo por producción propia o procedente de países como Venezuela, sino que era una palanca, un medio, una herramienta con la que sojuzgar a otros competidores. De este modo se establecía quién mandaba, quién controlaba el poder del mundo. Por ello, desde el Departamento de Estado norteamericano se calificaba la toma de control de Oriente Medio como:

Una fuente estupenda de poder estratégico, y uno de los mayores premios materiales en la historia del mundo.(1)

El propio Eisenhower diría sobre este lugar en el año 1953 que era:<

El área del mundo de mayor importancia estratégica.(1)

Por tanto, no es extraño que Estados Unidos apoyase a la dictadura de la casa Saud en Arabia e hiciese lo propio con los extremistas nacionalistas que perseguían un Estado de Israel a costa de Palestina, ya que con ambos se aseguraba un estado de conflicto y violencia continuos que han sido muy provechosos para sus intereses. Cuando tienes un poderoso ejército, pero escasas razones, la violencia y el desorden son mejores soluciones que la paz, el diálogo y la concordia. Y esa ha sido la política de la élite económica de Estados Unidos en Palestina y Oriente Medio.

La mirada al pasado y su seguimiento hasta el presente nos corraborará más todavía esa intención perversa y calculada que se preparó para Palestina. Hoy resulta que Palestina ha desaparecido prácticamente del mapa, cuando prácticamente antes de la Segunda Guerra Mundial ocupaba la extensión de lo que hoy se llama Israel. Se ha sustituido a Palestina por el nuevo Estado de Israel, pero tristemente y desoladoramente discriminando, expulsando y matando a los palestinos. En una especie de solución final.

Figura 1: evolución del territorio de Palestina desde 1947

Si miramos a la figura 1 podemos ver esta evolución, esta evolución de la ocupación de lugares estratégicos para finalmente ocuparlo prácticamente todo. En la primera mitad de siglo conviven asentamientos de colonos judíos y de judíos no colonos, que eran palestinos, con el resto de la población. Los asentamientos representan una pequeña proporción del territorio, dispersos unos de otros y sin continuidad. De hecho el mismo movimiento sionista entonces, a comienzos de siglo, se veía formando parte de Palestina, no de un estado judío. Por ello en 1919 Nahum Sokolow, secretario general y futuro presidente de la Organización Sionista, escribía en su Historia del Sionismo:

El objetivo del Sionismo es establecer para el pueblo judío un hogar en Palestina asegurado por la ley…

Se ha dicho y es todavía insistentemente repetido por antisionistas una y otra vez, que el Sionismo tiene por objetivo la creación de un “Estado Judío” independiente. Pero esto es una falacia. El “Estado Judío” no fue nunca parte del programa sionista.26(1)

No obstante, la visión e intenciones fueron cambiando, ya en 1937 el líder sionista, y que sería el primer ministro de Israel, David Ben Gurion, señalaba que él estaba en realidad a favor de un control del territorio de Palestina, porque él no imaginaba un Estado parcial de Israel al final del proceso:

Lo que queremos no es que el país esté unido en su conjunto, sino que la unidad y el país completo sea judío26.(1)

Esta ha sido desde entonces la política del sionismo, que no debemos confundir nunca con el judaísmo o con los judíos, los seguidores de una religión y una cultura, no de una nación o de un estado.

Tras la comentada Segunda Guerra Mundial, y con la excusa perfecta de la persecución nazi a los judíos, se lleva a cabo por parte de las potencias occidentales, como Gran Bretaña y Estados Unidos, una gran presión en la ONU para que se  puedan dar los pasos para  crear el Estado de Israel. Con el objetivo anteriormente comentado. En 1947 la ONU emite una propuesta, es decir, que no vinculaba ni obligaba a nada, era una recomendación, pero en la que dividía Palestina en territorios palestinos e israelíes, con una zona que incluía a Jerusalen bajo administración internacional. Este reparto, esta partición, propuesta por la ONU era claramente favorable al movimiento sionista, porque le otorgaba mucho más espacio que el que tenían los asentamientos, y, además, le daba un amplio acceso al Mediterráneo, ponía en sus manos prácticamente el Mar de Galilea, una enorme fuente de agua dulce al noreste de Palestina, y también les dejaba zonas que antes no tenían los colonos, como el sur del país con sus fronteras con Egipto y Jordania, además de permitirles el acceso al mar Rojo, al que se le cerraba el paso ahora a los palestinos. Esta propuesta, pese a ser solo una recomendación, sembraba la semilla de la destrucción de Palestina, porque donde antes había asentamientos dispersos ahora se tenía un nuevo país con continuidad territorial, con control de los recursos acuíferos, de capital importancia en Palestina, y con acceso al Mediterráneo y frontera con todos los países limítrofes: Líbano, Siria, Jordania y Egipto. Los palestinos se opusieron a tal proposición, y esto dio lugar a un enfrentamiento con los sionistas, que mejor armados los derrotaron. Como resultado controlaron el acceso al Mediterráneo, establecieron una gran fanja de continuidad entre este y el Mar de Galilea, controlaron por completo a este en el lado palestino y desplazaron a miles de palestinos, en torno a 300.000, de sus hogares naturales. El 14 de mayo de 1948 la comunidad nacionalista judía declaraba la creación del Estado de Israel.

Como consecuencia de esta ambición expansionista del nacionalismo sionista se produjo la guerra  contra sus vecinos ese mismo año de 1948. El resultado de la guerra volvió a ser favorable al nuevo Estado de Israel, que se apoderó de gran parte de Gaza, controlando el resto de la costa mediterránea. Gaza, lo que quedó de ella, fue a manos de Egipto y Cisjordania a las de Transjordania.

Israel desde entonces jugó un papel clave como policía represor en Oriente Medio. El mismo Egipto sufrió su ataque en 1956, tras la llegada de Nasser, que nacionalizó el canal de Suez, expulsando la presencia militar de Francia e Inglaterra de allí. Pese a que el ataque militar no consiguió el objetivo de quedarse con el control del canal ni con la península del Sinaí, sí obtuvo provecho de ello, ya que gracias a su presión consiguió la reapertura de los Estrechos de Tirán, que posibilitaba la salida al Mar Rojo a Israel.

En 1967, en la “Guerra de los seis días”, ocupó la franja de Gaza, Cisjordania, otra vez el Sinaí y los Altos del Golán, arrebatando un territorio a Siria y estableciendo un control pleno sobre el Mar de Galilea y sus fuentes. ¿Tuvo la culpa Nasser de esta guerra como algunos lo acusan? No parece. El propio primer ministro israelí, Menahem Begin, explicaba lo sucedido:

Debemos ser honestos con nosotros mismos. Nosotros decidimos atacarle a él –Nasser-. (1)

Yitzhak Rabi, jefe del Estado Mayor, declaraba en Le Monde, en febrero de1968:

Yo no creo que Nasser quisiese la guerra. Las dos divisiones que él envió al Sinaí no habrían sido suficientes para lanzar una ofensiva. Él lo sabía y nosotros lo sabíamos.(1)

En 1971 Sadat, despuésde la muerte de Nasser, ofrecía un tratado de paz a Israel, solicitando que se retirase de los territorios ocupados a Egipto, pero sin mencionar nada de los territorios palestinos. Israel rechazó tal tratado al sentirse con una gran superioridad militar. Esto condujo finalmente a la guerra de 1973, donde Egipto atacaba a Israel para recuperar el Sinaí y Siria también hacia lo propio para volver a tener los Altos del Golán. Esta contienda fue conocida como Guerra del Ramadán, de Octubre o de Yom Kippur, de acuerdo a las festividades y fechas con las que coincidió. La guerra supuso una recuperación de la confianza y moral de países como Egipto y Siria, y una menor prepotencia por parte de Israel.

En 1976 Siria y Egipto ofrecían un acuerdo de paz en Naciones Unidas, pero Estados Unidos lo vetó. Finalmente, se celebraron los acuerdos de Camp David en 1978-79, donde a pesar de establecer también a Egipto como otro policía colaborador de la zona, se tenían que reconocer, aunque sea livianamente, los derechos y reivindicaciones de los palestinos. En este sentido esto fue un contratiempo para Israel, ya que ahora no podía ignorar la presión internacional favorable al pueblo palestino.

Desde entonces Israel, con la ayuda militar, económica y diplomática de Estados Unidos, no ha hecho sino hacer la vida imposible a los palestinos, restringiéndolos en espacios cada vez menores y sometiéndolos a su voluntad. Cisjordania ha sido prácticamente deshecha con los numerosos asentamientos de colonos nacionalistas judíos, con el objeto de hacer inviable cualqueir comunidad palestina y de quitarles los recursos acuíferos. El tema del agua es un tema capital en este conflicto, y junto al demográfico es de los que más preocupan a los dirigentes israelíes, muy por encima del tan publicitado de la “seguridad”.

De hecho acerca del modo de pensar de los mandos de Israel tenemos el ejemplo de una publicación escrita en hebreo por Yossi Beilin, que fue el principal consejero de Shimon Peres, y titulada Mechiro Shel Ihud. En ella hace un registro de lo comentado en las reuniones del gabinete israelí entre 1967 y 1977, cuando estaba el partido laborista en el poder.33 Lo curioso y revelador es que apenas se trata en ellos de la cuestión de la seguridad, tan utilizada para justificar cualquier tipo de acción bárbara por parte del ejército de Israel. Lo que pone en evidencia que es un medio de propaganda y no un problema real para la élite. Algo que han aprendido  del propio EE.UU., que utilizó tal estrategia desde sus orígenes hasta sus últimas invasiones a Irak o Afganistán.  En cambio sí aparecían otros dos temas en abundancia: uno es el llamado “problema demográfico” y otro el tema del agua.(1)

El problema demográfico se refiere al aumento de la población palestina, que demuestra un gran racismo y un miedo a una democracia real.

El problema del agua lo vemos en la propia ocupación de Cisjordania:

Una de las razones principales de esa ocupación es que West Bank (Cisjordania) es otra fuente principal de agua, no existiendo otras comparables en las  proximidades. A los palestinos no les está permitido realizar pozos profundos, limitándoles con ello sus cultivos y por tanto su desarrollo.

Durante décadas Israel ha tomado el 80% de los 670 millones de metros cúbicos de agua [1metro cúbico son mil litros] que provee cada año el acuífero montañoso, una cuenca de agua subterránea localizada principalmente bajo West Bank. Las órdenes militares israelíes en vigor desde 1967, incluyendo una prohibición de perforar nuevos pozos, han impedido a los palestinos conseguir un mejor acceso al acuífero.

Nada simboliza más la desigualdad del consumo de agua que los prados verdes y frescos, los campos de flores irrigadas, los jardines floridos y las piscinas de los asentamientos judíos en West Bank. Los expertos dicen que 120.000 colonos consumen allí por lo menos 60 millones de metros cúbicos de agua  al año del acuífero, comparados con los 137 millones de metros cúbicos asignados al millón y medio de árabes de Cisjordania [5 veces y media más para los israelíes]. Alrededor del 69 % del terreno cultivado por los colonos está irrigado comparado con solo el 6% del terreno palestino.35  (1)

Si además recordamos la toma del Mar de Galilea, vemos el absoluto control sobre un recurso fundamental como es el agua. La guerra, las guerras, desde su origen, en este sentido, además de en otros, le han supuesto un gran provecho al Estado de Israel. Alrededor del 40 % del agua consumida por Israel es tomada de espacios que fueron ocupados en la invasión de 1967. Buena parte corresponden a la parte superior del río Jordán y al Mar de Galilea, de donde llevan agua para regar en el norte el desierto del Negev.

Hoy Palestina es una ruina como país: un  campo de concentración a orillas del Mediterráneo, Gaza, y la desvencijada y humillada Cisjordania. Israel sigue oprimiendo y matando a los palestinos sin piedad (2). También busca la división interna de los palestinos, el enfrentamiento entre ellos. (3) Y estos no parecen terminar de entender que sus relaciones con países títeres y dictatoriales como Catar no pueden conducir a nada nuevo y bueno, como tampoco se entiende que no muestren un apoyo más firme y claro a Siria ante el ataque internacional que está sufriendo(4). La  independencia de los demás países árabes o persas es la única salida y posibilidad que tiene otro país que aspira a serlo, Palestina.

¿Qué solución viable puede tener todo esto? No es fácil, porque, entre otras cosas, no hay buena voluntad por parte de la mayor potencia mundial, Estados Unidos. Una solución podría ser la creación de un Estado Palestino-Israelí conjunto, sin discriminaciones por motivos religiosos o culturales, esto último algo de elemental sentido común, pero que hoy en día se está combatiendo por parte de la élite estadounidense y sus seguidores, creando y provocando limpiezas étnicas y eliminación de la diversidad cultural. Como han hecho en Yugoslavia, Afganistán, Libia o Irak.

Notas:

1. Citas tomadas de: Mikel Itulain. Estados Unidos y el respeto a otras culturas y países. Palestina e Israel, Egipto. Libertarias. 2012.
2. Mikel Itulain. Cuando se destruye Gaza no se persigue al destructor: los políticos, los medios de comunicación corporativos y las organizaciones “humanitarias”Blog, 18.11.2012.
3. Mikel Itulain. Israel y Hamas: ayer y hoy. Blog, 22.8.2012.
4. Son cínicos quienes rechazan los ataques israelíes contra Gaza y apoyan a los terroristas pro Israel en Siria. Al Mukawama Resistencia, 18.11.2012.

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